Empezaron con un bloqueo defensivo de mi propia estructura.
Como siempre he sabido, por estos aledaños el objetivo siempre crearme confusión.
Este último mes he vuelto al gimnasio.
Pero la noticia para el 15 de mayo es que Manolito Buisán abre el refugio Marradetas.
Me trae agradables recuerdos porque es el puerto de montaña clave de mi estancia en Chistau.
Nada más plantar mi tienda de campaña en la acampada el primer día, lo subí.
La primera vez llegué al Collado en 1h12m en referencia a la curva que inicia la bajada a Chía.
Menudo misterio me encontré entonces.
Esos silencios y paisajes permitían oír muy fuerte las pulsaciones de mi corazón.
Fue un gran descubrimiento para mí.
Creí que la pendiente media estaba en 6% pero ya sé que está en 8%
Además hay una zona después del cruce de Barbaruens que encontré tremenda y muy dura.
La soledad allá arriba no es apta para seres de planetas inferiores.
El refugio cumple con el código para lo que fue construido.
Que Manolo Buisán se hiciera con ello fue un acierto.
A veces aquel sitio te descuadra y desorienta.
El fondo de protección en la montaña se amplía estando en funcionamiento.
Una buena comida para pasar el día o unas horas, marca tanto como las heladas soledades.
La de veces que he corrido hasta arriba sin ver ni un solo coche en todo el trayecto.
Yo y yo mismo con la respiración muy encendida.
Respirando muy fuerte.
Atravesando el aire mis pulmones como el ruido de un huracán 🫁
Si vuelvo algún día, me gustaría subir corriendo al Collado de Sahún.
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